DE NIÑA LA HUMILLARON POR SU COLOR DE PIEL, PERO HOY ES LA MODELO QUE MÁS COBRA EN EL MUNDO

El mundo de la moda y el modelaje suele ser muy cerrado y conservador, pues hasta hace poco tiempo sólo aceptaban modelos que cumplieran con los estándares que ellos mismos imponen; sin embargo, existen algunas chicas que rompen con los moldes, demostrando al mundo que la verdadera belleza no es la que se ve en las revistas y en la televisión.
Se trata de Nyakim Gatwech, una modelo de 24 años, proveniente de Sudán del Sur, cuya piel es única en el mundo entero.

La llaman ¨La Reina de la Oscuridad¨, pues la pigmentación de su piel es más negra que la noche más profunda.

Desde muy niña experimentó mucho sufrimiento, ya que sus compañeros de escuela la humillaban, se burlaban por su color de piel, esto le llegó a afectar tanto que ya no quería ir a la escuela y buscaba cualquier pretexto para no asistir a clases.
Mas tarde, cuando intentaba iniciar su carrera en el modelaje las dificultades volvieron a surgir, pues las agencias le decían que no era posible, pues su color de piel era ¨demasiado inusual¨ para el mundo de la moda. 

Afortunadamente, Nyakim nunca se dio por vencida. Siempre se mantuvo positiva y no dejó de tocar puertas.

Fue hasta que un importante fotógrafo la descubrió y logró apreciar su belleza, capturándola en unas fotografías que se volvieron virales. Al poco tiempo, esta  ¨Reina de la Oscuridad¨ se encontraba desfilando en las principales pasarelas del mundo. Aquí te mostramos algunas imágenes.

Actualmente vive en Minneapolis, Estados Unidos, y se ha convertido en todo un símbolo de rebeldía, apoyando a la comunidad negra a cumplir todas sus metas. Es muy exitosa, trabaja para las más importantes marcas y se ha convertido en la modelo mejor pagada del mundo, registrando ganancias de más de 25 millones de dólares al año.

Nuevamente, la industria de la moda tuvo que ¨callar su boca¨ al recibir a un ¨ángel negro¨ que llegó para quedarse ¡Muy bien Nyakim Gatwech! Eres un ejemplo para todas las chicas que se sienten diferentes por esos absurdos estándares de belleza impuestos por la televisión y las revistas.